«Scuppoz» es una palabra del dialecto de Valle Castellana, un pueblo de montaña de los Abruzos, en el centro de Italia. Significaba hacer chocar las copas, una invitación a brindar. Hoy casi nadie la usa, pero la familia que elabora estos licores la adoptó como nombre.
Todo empezó a finales de los años setenta con Benito Cicconi, aficionado a las hierbas y las infusiones. En 1982 fundó oficialmente la empresa en Colle, una aldea de Valle Castellana, en un pequeño almacén de pocos metros cuadrados que hacía de taller y de tienda.
El primer producto fue el Amaro Scuppoz. Su etiqueta, dibujada a mano por el profesor Marco Tullio, muestra a un pastor de los Abruzos que parte para la trashumancia con los Monti della Laga al fondo. Con la siguiente generación llegó la Genziana, el licor de raíz de genciana típico de los Abruzos; hoy la Genziana Secca y la Genziana Amabile son los pilares de la casa. Actualmente Adriano, hijo de Benito, dirige la empresa con su familia, y la gama ha crecido con la Ratafià y un licor de regaliz. La elaboración y el embotellado se hacen en Campli, en la provincia de Teramo.
La Ratafià que ofrecemos es la de los Abruzos. Scuppoz la elabora con guindas amarena de las colinas y Montepulciano, el vino tinto de la zona, y todo el proceso, de la maceración al resultado final, es artesanal. Es un licor de color intenso, con el cuerpo del vino y la acidez viva de la guinda. La ratafia figura en la lista oficial de productos agroalimentarios tradicionales (PAT) de la región de los Abruzos.
El nombre viene del latín «ut rata fiat», «que el acuerdo quede ratificado». Antes, aquí se bebía ratafia justo después de firmar un contrato ante notario, para sellar el pacto. La etiqueta lo resume así: de cuando la palabra valía más que mil contratos.
Scuppoz recomienda servirla fría, entre 2 y 8 °C, con el postre al final de la comida.